De tu semblante no sé nada. Yo sólo te he venido siguiendo…justo por eso. Vaya, vaya… Aún hay tiempo. No sé qué pasó. Perdóname. De pronto ese promontorio que llevas por espalda me pareció cada kilómetro más siniestro.¿Y si escucharas mis pensamientos? En mi mente está el puñal. ¿Puedes verlo? Ya ni siquiera me atrevo a preguntar nada por temor a que vuelvas el rostro. Qué macabro que el demonio queme en el carbón sus dientes con el cayado. ¿Por qué no mejor mañana caminas de espaldas? Hagamos la prueba. Tendrás que verme a los ojos; quiero verte creer en ti. Porque si no has de confiarciegamente en tus pasos, ¿cómo podría alguien más ir en pos de los tuyos?
No pares, ¡sigue leyendo!
Fuego blanco
Te sientes como abandonado. Te desespera. Te quedas con la sensación de haber dicho todo pero sin darte a entender. Como si hubieras…
Dulce de pasto
Ella era más que un costal de huesos y puñados de esperanza. Ella era sus sueños. De sus maldiciones y malas palabras salían…
Con mis manos en la cruz
Hay un siseo cansado que patea con fuerza la tranquilidad del vacío. Mi fe agoniza en sus cenizas grises. Brota el día y…




