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Guarida

Vamos a llorar donde nadie nos vea, a formar charquitos que se escapen por los poros de la tierra.

Vamos a regar con lágrimas todas esas margaritas deshojadas que una tarde te dijeron en secreto que él no te quería.

Vamos a envolvernos en tus cabellos para cubrir la desnudez que te sonroja, y cuando te diga «te quiero» yo esté muy cerquita viendo la mitad de tus lunares y tu pequeñita boca.

Vamos escondiéndonos del frío, entre tu cuerpo y mi aroma. Y con tus brazos bien abiertos me recibas y me digas a los ojos que yo puedo convertirme en tu guarida.

Lleguemos a un acuerdo, tú me lees, yo te escribo.

«Había noches en que todo el mundo estaba como esperando algo y yo me sentía como un nómada fracasado, de esos que van a todas partes sin llegar a ningún lado.»

Escribo «adios» sin acento para que no suene a despedida.

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