Skip to content

Intervención

Hay que aferrarse a lo que más se quiere. Eso, y deshacerse de lo prescindible.

Miró su brazo.

Lo cortó.

Se hizo un torniquete:
Resistió a la gangrena.

 

 

Escritora. Cafeinómana, observadora, insomne. De ser trapecista caminaría todo el tiempo por las orillas.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Volver arriba