Saltear al contenido principal

La caída

“La vida es un viaje en paracaídas
y no lo que tú quieres creer”
-Huidobro, Altazor

No es un ascenso, eso no es. Se asemeja a un salto en el vacío o a un paso que no encuentra tierra firme y es caída al abismo. Sí, ella se anuncia, mientras él se prepara para soltarse y dejarse caer.

La vida no es un ascenso y la muerte es quien se anuncia. Nacemos y empezamos ya a morir lentamente. La vida, en todo caso, si no se quiere creer que es un precipicio que espera hambriento en el fondo ni tampoco una penosa subida como la de Sísifo, será como dice el poeta: “un viaje en paracaídas”. Del cenit al nadir, de cima a sima: es el trazo de la vida. Ese es nuestro destino.

Los vendavales, siempre inminentes, amenazan el vuelo; despedazan nuestras alas y descendemos vertiginosamente hasta que algún motor nos salva de estrellarnos contra las rocas. Y sólo por un tiempo, del que no sabemos su duración, gravitamos y suspendemos  la caída definitiva.

Cada día nos esperan mil muertes. Y así como se multiplican, la batalla se vuelve más enconada. Preciso es resistir a los imanes del oscuro precipicio con mil motores.

Nacemos y empezamos ya a morir lentamente. Vida y muerte corren juntas en el río del tiempo.

Mas es una verdad que en las lindes de la muerte la vida llama con más fuerza.

La vida no es un ascenso, no es un camino al progreso: es un descenso a lo profundo, un viaje de claroscuros.

Sirocco
Escritor. Sirocco es una agitación, un temblor, viene del desierto y de la mar. Susurra su camino al oído de la arena, allí deja su huella y presagia vida, pues en su camino respira el agua y le regala oleaje ...
Su semblanza - Sus shots -
Obola36
Sirocco
Escritor. Sirocco es una agitación, un temblor, viene del desierto y de la mar. Susurra su camino al oído de la arena, allí deja su huella y presagia vida, pues en su camino respira el agua y le regala oleaje ...
Su semblanza - Sus shots -
Obola36

Más shots para el sediento:

0
Los Amores De María

Los amores de María

De la estación al aeropuerto había que recorrer 3.5 kilómetros, mismos que existen, si se pudieran medir los sentimientos en…

0
Pero… ¡¿cómo?!

Pero… ¡¿cómo?!

Me besó. Su mano recorrió mi espalda, mis glúteos, y luego subió hasta mi nuca. De la nada sentí su…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Volver arriba