Me quité la camisa más temprano hoy. Sólo quería llegar a casa y empezar a descansar del maldito día, de sus estúpidas horas corriendo una tras otra. Todas ellas sin importancia. Sólo quería llegar a casa. El sillón no estaba en la sala y no sé por qué. Tampoco importa, yo ya estoy sin camisa en el centro del departamento. Siempre he querido tener un cuarto y ya, una cocina y un baño. No necesito más espacio. Y el sillón no está. Mi tarde de descanso empieza normal: tomé la pintura roja y me dibujé los círculos concéntricos en el abdomen, justo debajo de los senos –ya ni siquiera necesito un espejo. Bull’s eye. Respiro profundo, trago saliva y me lanzo hacia la pared. Es mi encuentro preferido: el yeso dejando la piel tan blanca, arena vertical, comprimida, lista y para mí. Cada vez estoy más cerca de integrarme a ella, de que me absorba hasta derribarla, hasta derribarme con ella. Bull’s eye. Le veo ya las grietas, el cemento asomándose y me río de su fragilidad. Las costillas astilladas y las rodillas en el piso. Pero los círculos rojos vivos pegaditos en la pared. La pintura de mi piel transferida a la suya descarapelada. Mañana, después de las estúpidas horas, cuando sólo quiera llegar a casa, para derribarme todo.
Ruth Brenes
Escritora. Mar de nervios en esta carne contrahecha. Sentir, sentir, sentir. Y de ahí pensar. Y así decir. Y en todo eso vivir. Vivo colgada de la parte baja de la J en la palabra ojalá.
Comida para gato
Desayunábamos tranquilos cuando Camilo empezó a regañarme porque me había gastado los 500 pesos que me dio para comprar pan. En ese momento…
Olvidemos la fonética
La intención de pasar un fin de semana en casa se vio perturbada aquella noche cuando te conocí. Entré a ese lugar desconocido…
Triste deseo
Eras un ángel hermoso, eterno, alado de nubes plateadas y del amor de un dios que sólo quería para ti la libertad. Pero…
Niño Santo
Cuando lo sentí fue como si el mundo se ralentizara a mi alrededor. Todo se movía tan lento que las imágenes parecían congeladas,…




