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La pena de siempre

Todos creíamos que jugaba a ser ciego pero no, no era un juego. En el seminario, pronto nos contaron su historia.

Se le había pedido la fe más grande, la humildad más férrea; y entonces, un día, desesperado por su duda, acosado por su escepticismo, no pudo más y se sacó los ojos.

Dicen que ahora su fe es invencible, que acabó con zozobras, que mató al miedo.

Texto de Leonora Alonso

Ilustración de Misi Fushi

Primero fue La ilustración
Tema: Confianza

Texto de Leonora Alonso

Ilustración de Misi Fushi

Primero fue La ilustración
Tema: Confianza
Una larga serie de curiosidades
Confiando en el etéreo
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