Niña que salta, niña que baila. Niña que tiembla de alegría. Niña eveready de goma vibrante. Niña sonrisas. Niña enferma de cosquillas y miembro vitalicio del clan de los alegres. Niña preciosa de piel de tiza, manos de pandereta y piernas de marimba. Niña sin edad con sexo de juguete. Niña campeona de danza en la banqueta. Niña sinvergüenza cantante de ducha, lluvia y buses. Niña reina de espasmos abdominales. Niña enemiga del ratón Pérez. Niña gimnasta de parque. Niña diurética. Niña matriarca de las lloronas de felicidad. Niña de luz ocular y resplandor permanente. Niña viva sin muerte. Niña despeinada de risa jocosa y manos abiertas. Niña contagiosa, usted no me conoce y finalmente no soy nadie, pero me atrevo a preguntarle: ¿quiere convertirse en Dios?
“Nos quedábamos allí, en el azul…”
–Ya te lo había dicho: es absurdo. –Pero yo quiero que nos quedemos allí, qué tiene. –Tú necesitas de lo etéreo. Yo no…
Navegación
Encima de mí eres tormenta, olas, huracanes, mareventos. Y yo, debajo de ti, soy un barco enorme con las uñas a la pendura,…
Tu absurda ley del hielo
Cierro el libro que me regalaste cuando nos conocimos y mientras te veo acomodar tu ropa pienso en este viento impetuoso que transita…
Lobotomía
El artículo le explicó que su propio dolor habría sido desplazado a un objeto nimio y oscuro localizado en la parte más álgida…




