Skip to content

Sombra

Vagué por callejones con las suelas embarradas de historias.

Mostré mi lado b. Y mi track oculto. Y mi máscara pintada de implosiones.

Perseguí luciérnagas enloquecidas. Pedaleé hacia el lugar de donde vienen los relámpagos, convertí las cometas en derivas.

Fui mi antónimo de ubicuidad. Mi propio nadie.

Fui la risa que evade las razones.

En una vida anterior fui encargada de un videoclub en Ciudad Juárez, actriz de teatro: bolero, ángel, diabla, preciosa ridícula, cantante, abogada, mujer fatal, vividora, loca, desahuciada, princesa, bruja, rata bailarina, niña, niño, tortuga, anciana…; modelo, ayudante de un mago y faquir, vendedora de amuletos cósmicos en ferias del pueblo, vendedora de tiempos compartidos, asistente de un psiquiatra bebedor, mesera con escote amplio, telefonista de call-center, paseadora de perros, guionista, correctora de estilo, redactora publicitaria y estratega de contenidos web. Ahora vivo reencarnada en mí.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

El poema del amor

Pena

Lee como si me aullaras como si en tu boca se fueran a gastar todas mis letras esa boca que es boca mía…

Volver arriba