Skip to content

Tremor mortis

Y deberé dejar lo que amo, lo que desde el principio se convirtió en motivo de todas mis ausencias y olvidos, de mis escapes y pequeñas muertes. De mis mañanas perdidas entre brumas, de mis noches ganadas al tacto ciego, a la caricia desmemoriada.

A su lado conocí los días sin nombre y los cuerpos sin dueño.

Hoy la historia ha cambiado y la sola idea de que exista la posibilidad de que desaparezca me abate. Entonces corro como una loca a su encuentro y le juro amor infinito. Me arrodillo y le suplico indulgencia porque peco todo el tiempo de pensamiento y omisión. Abro los ojos y está ahí, permanece, se viste de ofrenda: sabe que no puedo, que no sé.

La verdad es que me está  matando: su fidelidad me hiere y su lealtad me asfixia, pero al mismo tiempo es vida lo que siento; ansia eterna, deseo purificado con mi sangre y mi masoquismo.

Temo que cada día y cada noche futuros estén marcados para mí.

Miedo es la palabra; que este mi ser no encuentre nunca sosiego, ni aniquilada en sus manos ni besada por su látigo.

Y yo que sólo busco a la que nadie  encuentra.

Escritora. «Larga y ardua es la enseñanza por medio de la teoría, corta y eficaz por medio del ejemplo.» –Anónimo

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Gatoceronte

Futuro

El gatoceronte es un animal muy peculiar. A diferencia de otros animales que ha producido la nueva ingeniería genética del siglo XXVII, éste…

KFC. Ese animal

Error

Lo vi en esa charola roja, ese ser extraordinariamente monstruoso. Lo deseé en ese mismo instante, entre el olor a pollo viejo, a…

Volver arriba