Skip to content

Casa vieja

Eran tiempos de mucho vino, muchas drogas y mucha música. Eran tiempos donde tú y yo encontrábamos cualquier razón para robarnos la tranquilidad.

Todo funcionaba mal cuando estaba contigo, y eso se sentía bien.

Tus labios obscuros, tu ropa interior que me provocaba, tu forma de callarme la boca.

Pero todo se fue perdiendo, la música sonaba distinto, las drogas ponían distinto, el vino embriagaba distinto.

Y tus labios obscuros ya eran repugnantes, y tu mirada aniquiladora era una caricatura sin terminar.

Dejaste que el techo de esa casa vieja nos cayera encima. Dejaste tus calzones. Dejaste esos audífonos que sonaban horrible. Dejaste tu olor en todos lados.

Todo funciona mal desde que no estoy contigo, y eso se siente bien.

Escritor. Hombre bueno, de mal genio. Escribo, leo, vendo, imagino y fumo cosas.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

El noble espíritu de la juventud

Espíritu

Necesitaba sangrar el brazo inmaculado y sentir que salía esa sangre espesa casi negra, que era miel de purga, de purga de tanta…

El monte

Infancia

Cano siempre fue un niño ensimismado y cabizbajo. Eran contadas las ocasiones en que salía a jugar con nosotros, eso es cierto. No…

En conocer a dios

Aparato

Carísima y castísima D.a Carlota Agradezco Vuestra palabra encomiosa y la su gentileza con que de mí fala a su esposo. Por sus…

Ella se llama Cuando

Primero fue la imagen

Cuando está recostada en la cama mirando a Milo, quien descansa boca arriba con los labios semiabiertos, la barbilla temblando imperceptiblemente al tiempo…

Volver arriba