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Ilusión de la guerra

Que no mienta el oxígeno feminista,
es la espada un falo erguido para luchar,
no es un vientre.

Quiere el príncipe defender su amanecer,
pone sobre la nube su aliento mortal
y cabalga viento abajo con la lluvia.
¡No es exagerada tanta maldición!

Abrazados los unos a los otros, los hombres
hablamos de espadas, de piernas y de riñas.
Es suficiente, nos basta para hacer la guerra
un poco, no mucho;
mujeres, tierra y alcohol, no pedimos más.

Nos vamos al jardín que nadie sabe,
¿brillan los huesos de los justos
bajo la tierra?
A ladrar. Vamos todos ladrando.
Y bajo el sol un poco nos arde
y un poco nos llueve.

Cristian Celis
Escritor. Me enseñaron a escribir y a contar desde los tres años con ayuda de naipes, corcholatas de colores y revistas de ciencia. Mi televisión (de esas grandotas de madera ) no se veía, así que tenía que imaginarme ...
Su semblanza - Sus shots -
Hugo Mendoza
Ilustrador. De manera que el único remedio, en espera de que llegue el asalto final, es volver la mirada a lo extraordinario, lo único que todavía nos puede salvar. –Walter Benjamin
Su semblanza - Sus shots -
Cristian Celis
Escritor. Me enseñaron a escribir y a contar desde los tres años con ayuda de naipes, corcholatas de colores y revistas de ciencia. Mi televisión (de esas grandotas de madera ) no se veía, así que tenía que imaginarme ...
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Hugo Mendoza
Ilustrador. De manera que el único remedio, en espera de que llegue el asalto final, es volver la mirada a lo extraordinario, lo único que todavía nos puede salvar. –Walter Benjamin
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