Skip to content

Ofrenda

… y así amaneció, con sus piernas abiertas sobre la sábana papel picado, y su sonrisa tan calavera y su perfume tan cempazúchitl …

Lleguemos a un acuerdo, tú me lees, yo te escribo.

«Había noches en que todo el mundo estaba como esperando algo y yo me sentía como un nómada fracasado, de esos que van a todas partes sin llegar a ningún lado.»

Escribo «adios» sin acento para que no suene a despedida.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Consideraciones sobre el alquiler

Alquiler

Tengo encima de mí a esta mujer increíble. Mueve su cadera suavemente al ritmo que desea con la intención de hacerme terminar. Parte…

Volver arriba