Inmediatamente pensamos que la sombra es causa de la luz sobre nosotros.
Se nos olvida el detalle más importante.
Terrible costumbre.
No pares, ¡sigue leyendo!
Hicimos todo mal. Pusimos unas palabras arriba de las otras, cruzamos nuestras manos y nos miramos fuerte. Nos miramos tan fuerte que no…
Los ojos bien abiertos aunque piquen, así es cada vez: un ardor que hace que sientas lo redondo de los ojos. Empezamos por…