Grasa naturalTuve la pesadilla de nuevo. Esa en la que mis huesos son mi única pertenencia, en la que todo mi cuerpo es puro hueso. Cada que me pasa…
GrasaMira, paps, el chiste nada más es chingarle, venir a pegarle recio y diarina y huevo. ¿Ya habías entrenado antes? Ahuevo. Vamos a empezar con cardio y una…
HambreLo domina, su hambre es mórbida. Comenzó a meterse comida en la boca a los setenta kilos y, luego a los ochenta, tragaba papel y plástico. Para los…
Los lípidos del amorNo importaban las nubes grises y la lluvia porque planeaba pasar el medio día en un motel barato con Carlota la recepcionista: combo amoroso de doce del día a…
El plato del buen comerA los seis meses, Emiliano Gael, ya comía huevito con tocino, eso y su Kinder Delice. Estaba bien bonito, mijo, con sus piernotas que apenas y le entraban…
El grueso de la poblaciónLuciano falleció una tarde cualquiera, durante la celebración de su cumpleaños treinta y seis, llevándose consigo a la mayoría de la población de aquella hermosa ciudad. Con todos…
Mi osoDespués de haber sido un hombre, lo primero que quise fue olvidarme de mi padre. Necesitaba olvidarme de mi padre. Al ver mi majestuosa sombra y el poder…
Dulce amorNos costó mucho trabajo hacernos, acostumbrarnos. Los días para mí, habituado a levantarme al alba e irme a la cama en cuanto la luz se disipara, dejaron de…
Caramelos de mantequillaCon su cara llena de alegría y un vestido blanco que le hacía ocultar la gordura, Carlota salía a asediar a sus próximas e incautas víctimas. Siempre prefirió…
La velaNo te preocupes hijo, podrá faltar la electricidad, podrá faltar la comida; los hombres podrán tornarse unos contra otros y la obscuridad podrá devorarlo todo cada noche fuera…
OpacidadNo me quedaba muy claro de dónde venía ese olor Pensé que era ridícula autoexposición de las pedas que me pongo Pero no era eso Entonces creí que…
Comida para gatoDesayunábamos tranquilos cuando Camilo empezó a regañarme porque me había gastado los 500 pesos que me dio para comprar pan. En ese momento noté que un pedazo de…
El vigilanteLo veo en cuanto entra al supermercado. Desde que empecé a trabajar aquí descubrí a los de su especie. Me he dedicado a estudiarlos, a seguirlos, a descubrir…
Fruta maduraYa no tiene 23 ni esas piernas soberanas y dulces. Ya no son esas zancadas y horcajadas ágiles que arrancaban sorpresa cuando bailaba, cuando se mecía y se…
Prurito de tribulaciónNo no sí, no Bueno, puede ser, pero tendría que analizarlo Necesito al menos otra semana para confirmar el diagnóstico Veía telarañas de sangre Partículas suspendidas en la…
La bastardilla es nuestraEscuchen hijos de puta, masturbadores, egocentristas, carentes de sexo y de moral, recicladores de esposas de medio uso, padres adoptivos del infierno personal ajeno aquí tienen a un…
A mi mujer de paloEstoy cansado mujer, cansado de editar tus fotos. No sabes lo cansado que es quitarte y ponerte curvas, de dedicar mis días a dejarte la piel de porcelana…
PurgaciónLa garganta me pica, ya no quiero hacerlo pero no hay otra forma. Esto de alargar los dedos para alcanzar la úvula me deja exhausta. Pero hay que…
Fui helioQuizás ese había sido el mejor momento de su vida. Briznas de pasto entre los dedos, el murmullo de hippies coloridos a su alrededor, decenas de hula hulas…
CorderitoRegresó a la cocina. Sobre la mesa, las piezas de carne descansaban dispuestas, sin gritos ya. Mojó la piedra para afilar el mondador, el hacha, los cuchillos de…
Las delicias humanasEn una esquina del Museum fur Naturkunde de Berlin, detrás de un gran cristal, descansa algo deshojado Das große Buch der Menschenfleisch mit Salz und Pfeffer (EL libro…
LavandaLa habitación acunaba sombras nacidas de las flamas de las velas, mientras en el lecho, un cuerpo femenino se encontraba en reposo disfrutando el ir y venir de…
Pulpa inmortalCuando descubrí que tu camino era el enredo, que tu tranquilidad reposaba en los laberintos del drama, cuando entendí que encontrabas sosiego solo en la destartalada maraña del…
Crema de estrellasLava la ballena para que crezca Lava la sirena para que suba alto, alto Muerde las estrellas de su cadera celestial Duerme al delfín del fin del mundo…
Mein Gott—¡Mein Gott!—me decía— ¡Mein Gott! ¡Qué desagradable mujer! Ah, pero cómo la amaba. Nada me hacía más feliz que saber que no sería de nadie más sino mía…
La máquina del síTanto habían girado ya los engranajes que habían extraviado en su memoria mecánica la posibilidad de operar en otro sentido. Se deslizaban, bien engrasados con los repetidos y…
DomingoLa Torra fuma uno de sus cigarros de liar mientras León alimenta las brasas. Carmela mira el trabajo de su hombre, León, quien por tener descendencia argentina es…
Una muerte color pastelEs momento de disecar el tiempo, de ponerlo en una servilleta para que absorba lentamente la grasa y ver como se va humedeciendo la sonrisa que alguna vez…