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Sublimación

Compraba libros de escritores que no te cansabas de elogiar. Los leía esperando que las entrelíneas fueran esa plegaria que haría realidad el milagrito. Mi teléfono nunca sonó. Dejé a un lado los vicios del cuerpo bajo la…

Ensoñación

La poca inspiración bloqueó su creatividad. Tuvo que tomarse un tiempo libre. El destino no fue el idóneo, la zona árida donde vacacionaba le causó bochornos que le impedían descansar. Después de largos días y noches, pudo conciliar…

Canto solar

Lo sé amiga lo sé amigo lo sé padres Que no sabrán dónde mis enemigos han dejado mi cabeza Que mis huesos no descansarán bajo una piedra con mi nombre Ni habrá monumento que recuerde mi valentía Que…

Zombi

Déjame morder mucho tiempo las enredaderas de tu memoria, pesadas y ocultas. Cuando mordisqueo tus neuronas invisibles y rebeldes me parece que como recuerdos. Me invade un sabor intenso, mezcla de ágata y metal. A un paso de…

Derretida

Rojo, amarillo, anaranjado: como un legado antiguo cobijado por los astros; herencia arcaica como las noches y días. Dijeron que sería un regalo, casi un tesoro que nos ayudaría a ser menos animales. Menos bestias. Menos monstruos, quizá.…

La invención del yo

Piel de tigre en cuerpo de cordero. Una tipilla queriendo dominar sus instintos. Fieras, cazadores, hipócritas, víctimas o débiles. Fractales. Existen al menos unos cientos de miles de opciones en las que el azar impedirá que se replique…

El mes equivocado

A Sylvia Plath Le escribiste a la muerte en el mes equivocado. A lo mejor cerraste los ojos para distraerte con la velocidad de las nubes. Era invierno, no verano, aunque la naturaleza, incluso en casa, tenía cierta…

Claro de sol

Para ese momento, el fuelle del pecho se despegaba en un delirio. Probablemente —no podría saberlo— tendría dos costillas rotas, quizá la nariz, quizá ya habría perdido algún diente y el derrame en el ojo ya se escurriera…

Nieve

Para ella el verano siempre fue una cuestión interior; yo nunca entendí esa manía tan suya de sentarse a esperar a que el sol saliera por la colina e inundara todo el valle. Decía que con el alba…

Agualumbre

Acompañada de noche y sombras hago refugio de sábanas y reviento anhelos en soledad. El luto dejó estrías en la carne y fósiles en la entrepierna, pero hoy la luna me persigue húmeda y se desnuda, lúbrica, entre…

Vesta

Prende la luz del buró junto a tu cama si tienes miedo, eso ahuyenta a los fantasmas. Por la noche es suficiente con el pequeño foco porque la oscuridad entre más profunda menos luz necesita para disiparse. Cuando…

Tormenta

En medio del espectáculo aparece con el rostro más claro que sus talones, la delgadez de un pañuelo amarillo y la sonrisa de corcho de botella. En medio de la nada o de la pista… da igual. Ella…

Valle de bravos

–No mames, está delicioso. O tro ni vel pa pá. –¿Te sirvo otro? –Mejor un abogado, mirrey. Los burócratas luego me indigestan. –Uta, qué delicado… –Mi Mike, ¿te encargo un mercadólogo bien dorado? –Cómo no, papaloy. ¿Marinado o…

Oda a la calentura

No logro entenderte. Fue hace un par de ocasos cuando salí a caminar y, al momento de querer compartir mis ideas con alguien, mi garganta se irritó y no pude hablar. Sin saber si era el clima o…

Pavesa

Su lengua corresponde al idioma del fuego. Es un dialecto entre ramas y troncos, un habla monótona y seca. Su cuerpo en cambio se materializa en puntos verduzcos de luz que flotan sin orden en la oscuridad. Pero…

Mediodía

Un tedio insoportable invadía la terraza aquella tarde, el sol estaba en pleno clímax y calentaba las lozas del patio trasero. Ni siquiera daban ganas de fumar un cigarrillo, la sed era mucha; sin embargo, ese aire somnoliento…

Despojo

El sargento miró detenidamente el cadáver que tenía enfrente: no quería reconocer a nadie en ese rostro quieto pero no podía evitarlo, después de todo la había querido a escondidas suficientes años como para hacerle el feo ahora.…

Evaporada

Esconde tus alas dejando sus pétalos dispersos. Flota tu alma que como el viento duerme dulcemente en una grieta, que a ratos suelta mariposas. Alma que puede ser lirio, cisne o una ola. Segura de todo tírate a…

La semilla del canto de fuego

El nuevo traía otra escuela. El primer día de clases llamó la atención de un codiciado grupito de alumnas, lo que provocó una exponencial reacción en cadena. Su nombre: Bibiano Dos Santos, una suerte de rebeldía viviendo todas…

El calor obedece al invierno

Me encuentro sentado en el sillón, apretujándome contra uno de sus brazos, la única zona olvidada por la luz. Un rayo de sol toca la punta de los dedos de mis pies, calentándolos. Hacen 38 grados y las…

Tic tac toc

Lleva por dentro un termómetro nuclear. La marca trepa poco a poco la escalera de números y rayas negras. La noche con enfisema lo abriga de lana obscura. Los postes se inclinan y queman su frente. El tráfico…

Verijas

El calor que había sostenido todo el maldito día sobre su espalda dolorida se resumía –se condensaba– en esa gota de sudor que bajaba incauta y perezosa por su perineo y se descolgaba por sus bolas aterradas, terminando…

A piernas abiertas

Llovió hoy por la tarde y ya sabes cómo alborota eso el calor. Ha hecho tanto que en estos días no se puede hacer más que abrir las piernas y dejar que el aire corra ligero por debajo…

De pocos amigos

Era de pocos amigos y ahora traía a uno en la cajuela. Se estacionó.  –Un café muy caliente. –Hola, muy buenas tardes. Claro, con gusto, ¿de cuál? –Del que se toma. –Claro, ¿pero de cuál?, tenemos de todos…

El último lugar de un hombre

Los aldeanos de Darvaza me contaron que aquí es donde termina la vida. Que fue el Diablo quien ahuyentó a los geólogos que realizaban la excavación petrolera tras lanzarles bolas de fuego desde la oscuridad. Que el Rey…

Vérte/bras

La primera decisión que tomó me sorprendió gratamente. La oreja. Recordé a Manuel Ignacio en el colegio cuando me lamió esa misma oreja en clase de química... cómo me mojé aquel día. Desapareció por horas. Volvió por mi…

Calor de cerillo

Dos pesos, pinche ruco mamón. Ni lo de las bolsas. Dos carritos llenos de chingaderas y me sale con «no traigo cambio, mijo». Mijo su pinche madre. Gracias a dios yo no tengo un jefe tan marro como…

La sentencia

Era su piel de esas caricias que apenas se sienten alguna vez en la vida, una textura que despierta esos deseos ante los que estamos indefensos, que no pueden controlarse, que son una sentencia. Bastó el roce clandestino,…

Nada más triste

Con el filo de la navaja sobre su muñeca, Ana cambió de opinión: no iba a matarse, iba a matarlo a él. Sabía, siempre lo supo, que él no iba a quererla; nada haría que lo hiciera, ni…

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