Llévatelos todos
[Pica hielos] Se rasca la cabeza. Toma la punta de una cuchara de peltre y comienza a golpear la bolsa. No sin tanto empeño, más bien con la fuerza de quien espera que la mosca vuele antes de que el…
Nunca fuimos rockeros
No hace falta decir que de la autocrítica pueden brotar frutos muy valiosos para la antropología, pero sí advertir que en ese proceso pueden ocurrir tergiversaciones carentes de los fundamentos que presumen poseer. —Mario Herrera 2014. Un libro acaba de…
Dulces sueños
Me bañas con canciones de cuna y nunca me siento sola. ¿Qué clase de hechizo has lanzado sobre mí? Me matas de hambre y casi me paralizas. Te miro fascinada como un vampiro. Nunca había querido despertar a las estrellas,…
La vasija de Olena
Olena me trajo un regalo del otro lado del mundo y con él su sonrisa de café y de tabaco. Olena me trajo un regalo: una vasija para mi llanto. Vaya vasija que trajo Olena, vaya vasija de barro. Un…
De Álvaro, para Clara
Existe en el hecho de dar, en la entrega desinteresada, un pequeño suicidio del alma negra; cada vez que se extingue en la carne el deseo de matar a alguien, ese depredador que nos define como especie violenta da un…
El Frankenstein del romance
Puedo vivir sin corazón si te lo doy porque estamos conectados. Y si mis ojos te los pudiera dar, también. Vería todo desde los tuyos. Es necesario comprender el compromiso de dos seres que sienten simultáneamente como uno solo para…
Satisfacción
A JC La prueba en bicicleta de 50 kilómetros era más de resistencia que de velocidad. Arrancamos en grupo. Montaña, carretera y ríos durante seis horas. El sol se dejaba sentir y el sudor me recorría por el rostro a…
El paseo de Poe
Los cuervos se matan intentando cruzar esa puerta. Detrás de ella está una voz que siempre los atrae. No es como los cantos de las sirenas, es más bien como un golpe de contrabajo. Cuerdas vocales vibrando los sonidos más…
El contador de historias
He visto muchos regalos que no fueron hechos para mí, que me han pasado por enfrente y eso ha bastado para que me apropie un poco de ellos y los sienta tantito míos. Y después dejarlos ir. A veces la…
Los regalos comienzan por uno mismo
En el jardín era diciembre; el frío traspasaba la tierra. Quizás era la escarcha, la tristeza o la inmensidad del silencio. El paso de las sombras. Los nombres perdidos en la tierra. De ninguna semilla se habían logrado abrir los…
El coleccionista de moscas
Cuando era pequeño me gustaba dejar abierta la puerta de la sala para que entraran las moscas, era fascinante escuchar su zumbido y verlas volar de un lado a otro. A veces esperaba a que alguna se detuviera en la…
Pequeños detalles
Los tiempos modernos han cambiado la perspectiva de un milagro. Ahora cualquiera con un poco de calma podría ser canonizado, basta con darse tiempo. Tiempo para valorar el abrir los ojos y seguir en cama, sin que nada catastrófico invada…
Un hombre alto
Recordó todas las cosas que imaginó ser cuando creía que para ser un hombre adulto le faltaba mucho. Más lejano que la distancia del suelo a la resbaladilla del jardín, no más lejano que alcanzar la estatura de papá cuando…
La prueba de amor
Nunca me lo diste y lo sigo esperando, entre malas caricias y besos ojetes. Tuve hambre muchas veces y te pedí jadeando algo más que un abrazo. Algo más que un te quiero. Entiendo perfecto que aprietes esa parte de…
¿Por qué no te callas?
A veces siento que he vivido otras vidas Pero es sólo que me gusta pensar que no me limitan estas manos y esta cabeza Ya no quiero agua Tampoco la duda de lo que habrá de pasar Detesto cuando alguien…
Todos los santos
Rebosan las mesas. Los cántaros, los tarros de sal, el pan oloroso de recién cocido, los platos generosos de mole y arroz y frijoles en cazuela, las botellas de mezcal al alcance de todas las manos. Rueda por ahí un…
El sucio negocio del amor
Llevaba las monedas apretadas en la mano sintiendo, oliendo, saboreando casi ese metal, ese olor insufrible de la moneda vieja que además no se borra, no se va, pero no importaba; el sudor que diluía la moneda en su mano…
Ilusión de la guerra
Que no mienta el oxígeno feminista, es la espada un falo erguido para luchar, no es un vientre. Quiere el príncipe defender su amanecer, pone sobre la nube su aliento mortal y cabalga viento abajo con la lluvia. ¡No es…
Regalo de cumpleaños
Ese desgraciado me ha engañado como a una niña, uno más que resulta casado. Voy a beber un buen trago y tomaré un largo baño con agua calientita, quizá mejore mi ánimo y me olvide que también he perdido mi…
Inesperado
Estuve pensando en que volviste a mí a pesar del mar que se abre entre nosotros. Sobre todo pensé en la distancia: ciega, interior y para sí, ínsula y refugio, holograma apenas perceptible, milagrosa ofrenda que ahora deja que te quiera…