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Los escritores escribieron y cuando el punto final fue estampado, los ilustradores añadieron la imagen.

Pequeños detalles

Los tiempos modernos han cambiado la perspectiva de un milagro. Ahora cualquiera con un poco de calma podría ser canonizado, basta con darse tiempo. Tiempo para valorar el abrir los ojos y seguir en cama, sin que nada catastrófico invada tu calma. Calma que te ofrece el clima, que aunque frío o caliente te permite salir de casa sin que ningún misil o bomba perpetre tu entorno. Entorno que no valoras todos los días por…

Un hombre alto

Recordó todas las cosas que imaginó ser cuando creía que para ser un hombre adulto le faltaba mucho. Más lejano que la distancia del suelo a la resbaladilla del jardín, no más lejano que alcanzar la estatura de papá cuando lo ayudaba a subir las escaleras del juego. Papá, que era altísimo. Y sus zapatos, tan grandes. Cuando llegaba de trabajar los dejaba junto a la cama y él corría a probárselos. Recordó la decepción…

Matrushka

Enredo tres vueltas de perlas en mis dedos mientras lo miro. No tiene anillo en ningún dedo así que puedo aceptar su guiño. Al juntar los labios el gloss vuelve mi primer gesto tan húmedo como quisiera sentirme. Planta carnívora, lo atraigo hacia la miel de mi superficie. … Está contándome del trabajo. Del jefe castrante que no ve su potencial. Quisiera que fueran más abiertos, me dice. Yo me abro de piernas para recibir…

La prueba de amor

Nunca me lo diste y lo sigo esperando, entre malas caricias y besos ojetes. Tuve hambre muchas veces y te pedí jadeando algo más que un abrazo. Algo más que un te quiero. Entiendo perfecto que aprietes esa parte de ti porque antes te hicieron sufrir. Pero ya no mames, no te azotes tanto. Hay que saber amar, dar todo por alguien, morirse en la raya de la pasión, conocer lo bueno, lo malo y…

Todos los santos

Rebosan las mesas. Los cántaros, los tarros de sal, el pan oloroso de recién cocido, los platos generosos de mole y arroz y frijoles en cazuela, las botellas de mezcal al alcance de todas las manos. Rueda por ahí un tejocote tierno, las primeras mandarinas. Una banda recorre la calle de atrás, o quizá sea el tocadiscos. Las velas ondean con el rumor de las faldas almidonadas y las mangas de paño oscuro; el frío…

Inesperado

Estuve pensando en que volviste a mí a pesar del mar que se abre entre nosotros. Sobre todo pensé en la distancia: ciega, interior y para sí, ínsula y refugio, holograma apenas perceptible, milagrosa ofrenda que ahora deja que te quiera. También pensé en los años —esos que en ningún momento fueron tiempo sino una larga tregua— avanzando libres sin saber que así hablaba tu voz. Siempre hemos sido, pensé. Siempre tú, yo y el devenir.

Oblación

Ahí está el círculo de filosofías forjadas y oro opaco, el universo negro de brillos palpitantes. Ahí está, entregado como ofrenda por el esclavo simple de brazos cortos inmune a la vista de aquella diosa de cien escuelas. Ahí está el hueco sin dimensiones lleno de dicha, esperanza, luz y todos sus correspondientes antónimos. Ahí está, ansioso e irracional, bailando la eterna canción de los objetos inanimados que añoran el tacto. Ahí está, inalterable ante…

Lluvias de agosto

Flota sobre el agua la flor, y río abajo la tarde desciende mañana los árboles silbarán en el incendio, ¿o será otra apacible noche?

Ante el banquete

Sé mi Salomé. Arrópame. Baila y bebe y susurra mi nombre mientras inscribo tu nombre en el nombre de todas las flores. Te daré todas las cabezas, te haré reina de mil coronas, tendrás caprichos que no han encontrado nido en corazón alguno, te daré sueños que un profeta no vislumbra. Te sentarás en éste, mi imperio; amasaré un pueblo que te adore a mis pies. Serás la espuma que nunca muere en la playa:…

El ladrón de palabras

Esto comienza una tarde de verano —llueve— y en mis adentros no tengo la más mínima idea de cómo comenzar este texto. Doy un sorbo al café caliente que hace las veces de inhibidor y las veces de estimulante; la verdad es que lo siento más como un amuleto, necesito verlo ahí, humeando sobre el escritorio para saber que estoy a punto de escribir algo interesante. Pero nada pasa. Echo un vistazo a todos los…

La mesa está puesta

Despiértame con tu indecisión. Soy nueva en esto, ¡maldita sea! Soy tú. Verás esa mirada en mis ojos; tal vez pienses que quedo fuera de lugar, pero mantengo mis cigarrillos cerca de mi corazón. No corro, no me escondo, sólo estoy muy ocupada secando mis lágrimas. Ahora pediré un deseo para estar donde tú estás, el único lugar a donde pertenezco. Una puerta abierta. Una gota de agua. O algo en lo que sabes que…

Los dos minutos

Se sienta siempre ahí, en el sillón rojo lejos de la ventana. Es el lugar más cálido de la casa. Ahí puede pensar mejor. Piensa en el día que tuvo y en el que tendrá mañana. Su tiempo está hecho de pensamientos y entre uno y otro de repente la mente se le escapa. Dos minutos de libertad, de pensar sin pensar. Es entonces una fuga, un movimiento súbito dentro de una armonía que brinca…

Solar

Camino. Zancada a zancada desprendo el suelo bajo los talones. Desplanto sigo avanzo giro. No me muevo. Doy un paso y el mundo abre sus ojos. Es el mundo que gira bajo mis pies zancada a zancada. Es el mundo que se revela frente a mí y desaparece en cuanto despego las plantas del suelo. Es el mundo que se disuelve en el aire justo cuando lo dejo atrás. A mi espalda nada existe. Y…

El monte

Cano siempre fue un niño ensimismado y cabizbajo. Eran contadas las ocasiones en que salía a jugar con nosotros, eso es cierto. No pateaba el bote, ni se escondía. Jamás trató de atrapar un balón ni corrió al touchdown. Ni policía ni ladrón, Cano permanecía inmóvil en la calle mirándose los pies hasta que era hora de regresar a casa. De la nada, un día Cano nos pareció mucho más alto. Al día siguiente, parecía…

Contraste

Alicia, en su mansión, tomaba plácidamente el sol sobre una confortable tumbona. Sin molestarse siquiera en hablar, hizo un leve ademán con su mano y la muchacha del servicio se apresuró a llevarle su helada y refrescante bebida. Satisfecha de su placentero descanso, y después de varias horas, se dispuso a dar fin a éste y, apenas puso los pies en el suelo, la misma muchacha del servicio le acercó las sandalias y puso sobre…

Angustia

Se podría suponer por la posición del cuerpo de la mujer que admira el paisaje sobre el puente colgante, que una calma silenciosa la embarga, que una especie de felicidad se agita dentro de ella. Pero si el observador se detiene en su gesto pétreo descubriría lo contrario. Encontraría pues, que la mujer esta pudiera lanzarse hacia la masa de agua que se desliza hacia el Este de la ciudad, pues su mirada divaga más…

La terrible y trágica pero a la vez cómica historia de un hombre incapaz de matar a su esposa

Nunca he estado feliz, nada me embona ni me acomoda. Aquella noche estaba triste, tan triste que todo a mi alrededor apestaba, las flores caían, el aire pesaba, la lluvia era caliente mientras un perro, observando mi tragedia, en lo alto de una casa se suicidaba. Caminaba y me repetía a mí mismo y decía: mí mismo, tienes que ser fuerte, valiente, aguerrido, porque ya has sido infeliz tantas veces que ahora no puedes escapar…

Buena estrella

Karina es una de esas personas que nació con estrella. Buena en todo lo que se proponía se constituyó como artista y diseñadora prominente a los 17 años. A los 25, tras seis años de haber perdido nueve de sus dedos en un accidente automovilístico, se anteponía de manera unánime a cualquier productor musical. No hay artista de renombre que no le haya escrito intentando trabajar con ella. La parotiditis que sufrió en Bostwana a…

La sed inextinguible de los extramuros

«Van ganando uno cero. »Mira negrito, definitivamente no hay lugar más cómodo en el cuerpo para sostener un cuchillo que entre las nalgas, eso es sabiduría popular glandular universitaria lo que sea, nadie lo pondrá en duda jamás mientras gire este planetica azul porque los sabios antiguos lo pronosticaban a diestra y enhiesta: estás en una situación de calor, la cuchilla afilada del cuchillo, la lámina sensual y alongada se resbalará por entre tus nalgas…

El peso del linaje

El infierno me parece un sitio digno de recordarse: sus interminables horizontes devoradores de luz, las hermosas cascadas de fuego, el río llameante en que se originan y los cálidos pozos de azufre donde desembocan, y el bosque de árboles calcinados que rodea al palacio de obsidiana y ónix donde habita el Rey de las Tinieblas son todos ellos lugares hermosos sin lugar a dudas. Incluso disfruté los inconsolables gritos de todas las almas que…

Elevación

Un instante en tu mano me bastó para reconocerte. Unos minutos en los que el frío se desvaneció y reconocí los síntomas del sosiego. Conocí la placidez de tu compañía en nuestras largas caminatas a casa y desoí a la impaciencia del tiempo cuando no tiene certeza de los días. Los años de saber de tu nombre se condensaron de repente. Un momento. El momento. Los días siguientes transformados en besos. He aprendido a desconocer…

Contra tiempo

De un tiempo a la fecha, el árbol de la esquina crecía hacia fuera, sus raíces sobresalían de ras de piso. Muy por debajo de esa tierra y esa cuadra, las reminiscencias de la antigua Tenochtitlán brotaban entre una y otra grieta de concreto. Aún sin fuerza, esas aguas que lo rodeaban seguían buscando regresar a sus cauces. Árbol y lago se entrecruzan. El musgo crecía en las paredes del vecino. Todos los días casi…

¿Qué hora es?

¿Qué hora es? Me pregunta el señor al lado mío. Las doce menos cuarto, le respondo. El señor parece un poco angustiado, lo sé porque se aprieta los nudillos de la mano constantemente y no deja de mover las piernas como si quisiera ir al baño. Yo miro por la ventanilla a la gente que espera amontonada para subirse a este monstruo de lata que apenas si puede arrastrar sus rueditas de caucho por una…

Bye

Cristina se despide de todos a las tres y cuarto de la mañana. No quiso irse temprano con los «normales» pero tampoco quiere quedarse hasta la madrugada con los enfiestados. La puerta del antro se abre para que salga y se cierra detrás de ella dejándola prácticamente como única transeúnte en las calles de la trasnochada colonia Juárez. Emprende camino hacia su coche ubicado a escasa cuadra y media del lugar. Su falda, blusa, cartera…

Así cantaré alabanzas a tu nombre

Virginia escucha el maullido de un trueno disuelto a la distancia. Media hora, no más que eso; después tendrá que correr. Apura las diligencias de la tarde, se permite comprar una cerveza para terminar el día, acelera el paso porque ya las nubes ásperas se arrebolan sobre ella. Quizá lleguen todos, quizá sólo vengan los más queridos. Y la voz que susurre caribe, las caderas y su vida propia, los golpes de claves y timbales…

La incertidumbre del amor

El sol brillaba en todo su esplendor iluminando con sus rayos el jardín. El aire era caliente y los insectos zumbaban acompañando el cuadro más triste: aquél grupo de margaritas que lloraban desconsoladas mirando hacia la verde hierba. Sus lágrimas caían sobre su compañera degollada. Una margarita que recién había abierto sus pétalos miraba sin comprender. ̶ Pero… ¿qué le sucedió?   ̶ preguntó desconcertada. ̶ Nada en especial ̶ respondió una de las flores de…

Eres

Tu mirada, horizonte de tierra encubierto, ínsula de la más aguerrida sequía y tú, un hombre tan solitario como lo es un desierto sin sol. Nuestro futuro entonces es incertidumbre que lo anega todo.

Entre huecos

Se queda arrancada de tajo y en el suelo un hoyo donde tenía que estar ella sembrada. También había un hoyo en la pared, que nació de una pequeña fractura que se hizo un hueco porque le metía y le metía el dedo. Rascó la pintura, desmoronó el yeso y el concreto fue cediendo con el tiempo. Con el tiempo casi todo cede. Lo bueno del hoyo -lo mejor, de hecho-, es que dejaba entrar…

Lirio

En el agua clava su raíz donde el agua no toca su luz. La flor despunta con belleza y quietud y sobre el agua vive.

El lazo

El perro de mi vecino me parece un animal muy estúpido y, sin embargo, sumamente afortunado. Qué lugar común, lo sé. Pero esta sensación no tiene nada que ver con la originalidad o con la carencia de recursos que pueda tener, es otra cosa la que me preocupa: este animal de verdad es tremendamente estúpido e inmensamente afortunado, sin lugar a dudas: le está vedado el razonamiento que pueda ayudarle a resolver sus conflictos. Por…

El péndulo

Después de la náusea vinieron los mini vómitos acompañados de una perpetua agonía en el estómago. La diarrea se había vuelto una constante, una compañera maloliente líquida y tibia que cada cuatro horas la agarraba con la arrogancia de un dios déspota y omnipresente (estés donde estés sentirás mi poder intestinal pequeña hembra humana insignificante) cuyas carcajadas eran flatulencias desesperadas que saldrían en aerosol al menor esfuerzo. El pelo, como las ratas, había decidido abandonar…

Espérame, Esperancita

Espérame, Esperancita, que no tardo. Salí esta mañana convencido de que el día sería corto. Sólo tengo un par de citas en la oficina, reunirme con poca gente e ir a las compras por la tarde. No quiero que tengas ningún pendiente hoy. Hoy es un día especial. Las doce del día iban cayendo con su sombra encima de todas las cosas. El trabajo va bien. Las doce con cinco y miro tu foto, una…

No de la cosa en sí

Este escrito podría tratarse de todos los malentendidos vividos sólo por no decir lo que piensa. También de todo aquello que no se ha dado oportunidad de sentir. El tema en sí podría tratarse de aquellas primeras experiencias en las que siendo niña se enfrentó a otros diferentes a ella. Todos los temores y patrones en torno a esas palabras se habrían forjado a partir de sus primogénitas relaciones en torno a la tensión. Podría ser la…

Deshacer

Estar aterrizado mientras la cabeza vuela No es la cabeza, son los pensamientos ¿Dónde está lo que piensas? ¿A dónde se va lo que sientes? ¿Por qué pesan tanto las sonrisas de anoche? Nuevos cuerpos se atesoran en tus manos Ninguno de ellos regresa ¿Qué esperabas? Intenta que tenga un final

Fonética

Te abraso. Perdona: no fue mi intención.

Irreal

Aquella pintura de Manet… ¿Tenía barcas? ¿Flores? ¿O tal vez era un paisaje? No lo recuerdo. Apenas como bruma inapresable, encuentro destellos de su esencia. Evoco más nítidamente las paredes blancas que nos contuvieron en aquellas tierras de flores de naranjo… No retengo ya el cuadro de Manet, ni tus manos en mi cuerpo ni tus besos, tampoco la sensación de aquel amor inexistente. ¿Qué si fue un error? No. Pero sólo me queda esta…

¿Equivocarme?

Equivocarse no es posible, ahora lo sé, pero no siempre fue así. En el pasado, que no existe y que nunca existió, todas las acciones e inacciones se me presentaban como fracasos, nada era suficiente. Con el tiempo, sin embargo, todo tomó su lugar y lo que parecía inútil, errado, resultó ser la materia de lo más grandioso jamás ocurrido: la vida, la mía, la única y sin un sólo error.

Ven a cenar, querida

Ahora es vieja. Los errores apilados en la piel le surcan cada recuerdo. Cada memoria está plagada de ese tiempo marchito que no supo llevarla al camino debido, al correcto, al adecuado. El destino se la saltó. El aire le huele a agua de flores olvidadas. Una mezcla entre dulzor y podredumbre. Todo huele a muerte, y una a la otra se esperan con gracia. Todavía hay gracia. Las líneas de la palma de la…

Yo me pregunto ¿por qué me pasa?

Echo de menos tus saltos y ladridos y casi por nada hoy vengo a afligirme. Veo que pasas la vida mordiendo, mirándome como un ser igual que otro. Dormitas conmigo en las madrugadas y cuando me despierto, eres el primero a quien veo, antes que a mi madre o a mi padre. Tú mi hermoso Otis no sabes nada de la vida, no sabes por qué los hombres se afligen al mirar a lo lejos…

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